En el dentista

Un paciente se encuentra sentado en el sillón del dentista y éste le dice:
-Abra la boca, por favor.
En ese instante el paciente le coge al dentista los cataplines con una mano y, apretando lo justo para no lastimar y para que no se escape, le dice:
-¡Doctor!, ¡doctor!, ¿verdad que no nos vamos a hacer ningún daño?

Enviado por fito mugueimes