Estaba un cura en una Iglesia dando el típico sermon y cuando llegó el momento álgido, el cura miró al cielo y gritando dijo:
- Y Jesús dijo: Lázaro, levántate y anda!
Y continuó diciendo:
- Y Lázaro, después de aquellas palabras milagrosas, se levantó y andó!
Y una voz de entre la muchedumbre se levantó y le dijo al cura:
- Anduvo, gilipollas, anduvo!
A lo que el cura respondió:
- Bueno, vale, anduvo gilipollas un rato porque había estado muerto pero después andó bien.